EL
DESPERTAR DE UN 5 DE ABRIL
Una
democracia incapaz de darle protección al pueblo es solo una palabra de la cual
se valen los hipócritas para salvaguardar sus intereses, convirtiéndola en un
sistema de gobierno dictatorial disfrazado bajo el manto de moralidad
democrática.
Fácil es
defender un sistema con frases de participación, igualdad de derechos, libertad
etc., aun cuanto esta no exista, cuando solo es una utopía de idealismos marcado
de buenas intenciones, desde arriba se dan las pautas para continuar
protegiendo este sistema no importa si hay abuso de poder, explotación,
intimidación y hasta muerte.
Este era
el panorama en 1992 cuando nuestras autoridades democráticas insistían
falsamente en seguir soportando las atrocidades de un movimiento radical, a un
pueblo ensangrentado en aras al respeto del sistema democrático casi
inexistente, mientras tanto las instituciones mal llamadas democráticas eran destruidas,
autoridades ejecutadas bajo la ley de una facción subversiva, un poder judicial
amordazado por la intimidación, es así como muchos peruanos a merced de la
subversión aprendieron a decir a la tiranía terrorista “estoy con tu ley”.
Mientras
esto ocurría en el interior del país en la capital a solapadamente la
infiltración terrorista llego a todos los niveles, las instituciones de
enseñanza fueron las primeras en convertirse en su semillero, convivíamos con
el terror, aun desde el mismo congreso, inclusive hasta los medios de
comunicación.
Los
peruanos con memoria de aquellos años aun recordamos los bombazos a modo de estrujar
bolsas de papel cuando las escuchábamos desde nuestras casas, centros de trabajo,
calles, etc., cada quien en su haber tiene en su recuerdo la imagen despedazada
o el cuerpo tirado de alguna víctima, fueron miles los asesinados sería una
injusticia y una cobardía recordar solo algunos los más convenientes para
ciertos intereses, en medio de una gran masa ensangrentada.
Estos eran
los hechos los cuales muchos no quieren recordar, en especial los políticos
porque fue el fracaso de una democracia, porque fue el extremismo equivocado de
una izquierda queriendo llegar al poder bajo coacción, porque egoístamente
muchos se lamentan de su perdida material, sin importar a quienes perdieron lo más
valioso su vida.
Este 5 de
abril tan repudiado por algunos quienes aprendieron a ver solo la fachada
democrática de un sistema, para otros es la dictadura implantada con un golpe
de estado, pero callando o mintiendo sobre una verdad palpable, teníamos la
dictadura de sendero luminoso insertada en todos los poderes del estado. La decisión
era seguir mostrando la otra mejilla democrática y seguir soportando
indiferentemente o decir “ya no más “.
Ante tales
hechos la misma población apoyo el cierre del congreso, “80% DE LOS PERUANOS APOYARON
LA MEDIDA” porque la gran mayoría
comprendió la situación y reconoció la derrota del sistema democrático ante el
terror, una decisión difícil pero importante para salvar el orden democrático,
no debimos llegar a esos extremos, pero la verdad es innegable, FUE TOTALMENTE
NECESARIO, de allí la importancia en proteger el sistema, pero anticipándose a
los acontecimientos que la provocaron.
Sin embargo,
a más de 20 años aún no hemos aprendido del pasado, solo hemos incrementado el resentimiento,
el deseo de venganza y el odio personal, porque vemos hoy una democracia otra
vez vulnerable ante la corrupción, el abuso de poder, el engaño, la inseguridad
y la indiferencia,
Todos los
fujimoristas deseamos NUNCA MÁS UN 5 DE ABRIL, pero también; “NO MÁS PERMITIR
UNA DEMOCRACIA SIN RESULTADOS”, “no más políticos enfrascados bajo la soberbia
de un poder para luchar por sus intereses y no por intereses del pueblo”.
Es momento
de reconocer al 5 de abril como fecha de la reconstrucción democrática, con responsabilidad,
hidalguía, imparcialidad y honestidad, porque aquel día se sacudieron los
cimientos de un sistema, para después con el poder del pueblo elegir
democráticamente un órgano legislativo eficaz el cual nos devolvió dignidad,
estabilidad social, estabilidad económica, fruto de ella la vivimos hoy.
Aquel día
tan repudiado también es el día del despertar hacia una nueva era de peruanos
en la política, cuyo pilar es una democracia no solo con promesas sino con obras,
fue el volver a confiar en el gobierno, esa confianza la dio el ing. Fujimori,
fue la valentía de un hombre cuyo legado fue no sucumbir ante el chantaje
político de ninguna índole, ni retroceder, ni más temor.
Si la
democracia no aprende de sus errores volverá a convertirse en la peor dictadura
de unos pocos, aprovechándose de las necesidades de la gran mayoría.

