miércoles, 4 de abril de 2018


EL DESPERTAR DE UN 5 DE ABRIL


Una democracia incapaz de darle protección al pueblo es solo una palabra de la cual se valen los hipócritas para salvaguardar sus intereses, convirtiéndola en un sistema de gobierno dictatorial disfrazado bajo el manto de moralidad democrática.

Fácil es defender un sistema con frases de participación, igualdad de derechos, libertad etc., aun cuanto esta no exista, cuando solo es una utopía de idealismos marcado de buenas intenciones, desde arriba se dan las pautas para continuar protegiendo este sistema no importa si hay abuso de poder, explotación, intimidación y hasta muerte.

Este era el panorama en 1992 cuando nuestras autoridades democráticas insistían falsamente en seguir soportando las atrocidades de un movimiento radical, a un pueblo ensangrentado en aras al respeto del sistema democrático casi inexistente, mientras tanto las instituciones mal llamadas democráticas eran destruidas, autoridades ejecutadas bajo la ley de una facción subversiva, un poder judicial amordazado por la intimidación, es así como muchos peruanos a merced de la subversión aprendieron a decir a la tiranía terrorista “estoy con tu ley”.

Mientras esto ocurría en el interior del país en la capital a solapadamente la infiltración terrorista llego a todos los niveles, las instituciones de enseñanza fueron las primeras en convertirse en su semillero, convivíamos con el terror, aun desde el mismo congreso, inclusive hasta los medios de comunicación.

Los peruanos con memoria de aquellos años aun recordamos los bombazos a modo de estrujar bolsas de papel cuando las escuchábamos desde nuestras casas, centros de trabajo, calles, etc., cada quien en su haber tiene en su recuerdo la imagen despedazada o el cuerpo tirado de alguna víctima, fueron miles los asesinados sería una injusticia y una cobardía recordar solo algunos los más convenientes para ciertos intereses, en medio de una gran masa ensangrentada.

Estos eran los hechos los cuales muchos no quieren recordar, en especial los políticos porque fue el fracaso de una democracia, porque fue el extremismo equivocado de una izquierda queriendo llegar al poder bajo coacción, porque egoístamente muchos se lamentan de su perdida material, sin importar a quienes perdieron lo más valioso su vida.

Este 5 de abril tan repudiado por algunos quienes aprendieron a ver solo la fachada democrática de un sistema, para otros es la dictadura implantada con un golpe de estado, pero callando o mintiendo sobre una verdad palpable, teníamos la dictadura de sendero luminoso insertada en todos los poderes del estado. La decisión era seguir mostrando la otra mejilla democrática y seguir soportando indiferentemente o decir “ya no más “.

Ante tales hechos la misma población apoyo el cierre del congreso, “80% DE LOS PERUANOS APOYARON LA MEDIDA”     porque la gran mayoría comprendió la situación y reconoció la derrota del sistema democrático ante el terror, una decisión difícil pero importante para salvar el orden democrático, no debimos llegar a esos extremos, pero la verdad es innegable, FUE TOTALMENTE NECESARIO, de allí la importancia en proteger el sistema, pero anticipándose a los acontecimientos que la provocaron.

Sin embargo, a más de 20 años aún no hemos aprendido del pasado, solo hemos incrementado el resentimiento, el deseo de venganza y el odio personal, porque vemos hoy una democracia otra vez vulnerable ante la corrupción, el abuso de poder, el engaño, la inseguridad y la indiferencia,

Todos los fujimoristas deseamos NUNCA MÁS UN 5 DE ABRIL, pero también; “NO MÁS PERMITIR UNA DEMOCRACIA SIN RESULTADOS”, “no más políticos enfrascados bajo la soberbia de un poder para luchar por sus intereses y no por intereses del pueblo”.

Es momento de reconocer al 5 de abril como fecha de la reconstrucción democrática, con responsabilidad, hidalguía, imparcialidad y honestidad, porque aquel día se sacudieron los cimientos de un sistema, para después con el poder del pueblo elegir democráticamente un órgano legislativo eficaz el cual nos devolvió dignidad, estabilidad social, estabilidad económica, fruto de ella la vivimos hoy.

Aquel día tan repudiado también es el día del despertar hacia una nueva era de peruanos en la política, cuyo pilar es una democracia no solo con promesas sino con obras, fue el volver a confiar en el gobierno, esa confianza la dio el ing. Fujimori, fue la valentía de un hombre cuyo legado fue no sucumbir ante el chantaje político de ninguna índole, ni retroceder, ni más temor.

Si la democracia no aprende de sus errores volverá a convertirse en la peor dictadura de unos pocos, aprovechándose de las necesidades de la gran mayoría. 















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